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Mundo Digital

Sobre las grabaciones y composiciones en formato digital

Mitos sobre el formato digital:

Es común escuchar que el formato digital es exacto y que no deja lugar a errores, que tan sólo un cero que no esté en su lugar en una cadena de miles de millones de ceros y unos causaría una imposibilidad de apertura del archivo. Sin embargo esto no es exacto. En principio y en teoría podría decirse que así es, pero de hecho la realidad del análisis nos muestra otra cara.

Si la conversión A/D y D/A fuera absolutamente exacta, entonces todos los conversores AD/DA tendrían un valor aproximadamente similar, ya que todos brindarían el mismo resultado. Pero, como dijimos, esto no es así.

¿Por qué? En la actualidad existen dos mundos. El analógico y el digital. Anólogo significa que algo es similar o parecido a otra cosa. ¿Por qué entonces hay equipamiento de audio que se lo llama análogo? Por que lo que hace es generar un resultado parecido o similar a un original que se le brinda. Por ejemplo, los antiguos sistemas de grabación análogos en cintas magnéticas de los estudios, o los cassettes.

En esos sistemas de grabación es un cabezal magnético el que ordena determinada cantidad de material también magnético que se encuentra en la cinta, en forma análoga, parecida, o similar al material de audio que se le brinda a través de, por ejemplo, los micrófonos, para que después cuando es leído por otro cabezal de lectura también análogo, obtenga un resultado, parecido o similar al material de audio original.

¿Pero qué ocurre con estos sistemas? Decir que una persona es parecida a otra, no es decir que es igual. Lo mismo pasa con las grabaciones y los procesos en equipos análogos. Uno va obteniendo un resultado parecido al que se le brinda en la etapa anterior del proceso, y con cada proceso nuevo que se agrega a la cadena de edición, es un nuevo deterioro al material de audio que se le agrega, ya que el resultado es "parecido".

Esto produce, por ejemplo, ruidos, sonidos extraños, pérdida de fidelidad de audio, etc. en las grabaciones. Basta con tomar un cassette de audio y hacer una copia para ver que saldrá con mucho menos calidad que el original, y si a esa copia nuevamente le hacemos otra copia y repetimos el proceso cuatro o cinco veces, tendremos que la última copia será de muy baja calidad.

¿Qué pasa con los sistemas digitales? Como ya dijimos, los sistemas digitales funcionan mediante la combinación de presencias y ausencias de señales eléctricas en determinados momentos, o como normalmente se denomina, ceros y unos. Fuera de eso, tiene más en común con el sistema análogo de lo que se suele creer.

¿Por qué? Veamos el funcionamiento. Empecemos por los conversores AD. Un buen conversor como puede ser el 192 I/O de Digidesign (estándar de los sistemas Protools HD), obtiene 118 dB de material fidedigno sobre 120 que se le brinde. Esto significa que sobre una señal de 120 dB de ingreso en el dispositivo, 118 dB serán convertidos al formato digital en forma confiable, mientras que 2 dB serán ruido agregado, o material no confiable.

Un equipo más económico tendrá tal vez 116 o 115 dB de material confiable sobre 120 que se le brinde, y uno de extremada calidad podrá llegar a los 119. Son muy pocos, si es que de verdad los hay, que lleguen a brindar algún número cercano a los 120 dB sobre 120 dB que se le brinde.

Entonces, después de todo... ¿Qué tenemos como resultado en un conversor digital? Una conversión cuyo resultado es parecido, o similar al original. ¿Qué sigue en la cadena de procesamiento digital luego del conversor AD? Supongamos que la señal convertida la grabamos directamente en un archivo en un Disco Rígido de nuestra computadora. Aquí ya estamos manipulando ceros y unos solamente.

En la cadena de procesos digitales podemos tener programas, plug ins, procesadores externos, varias instancias de conversores AD y DA donde cada uno de todos esos elementos agregará distorsión al original aunque, como dijimos, en mucho menos medida que el traspaso de información en los equipos analógicos.

Y, finalmente, el último en la cadena es el conversor D/A que mandará la señal a los bafles, el cual, como no puede ser de otra manera conforme explicamos, también agregará su dosis de error o distorción a la señal.

¿Con qué nos encontramos entonces al final de todo este análisis? Que los equipos digitales no son tan exactos como se cree, sino que también producen distorsión. Es por eso que los hay de precios tan variados, ya que es también la exactitud de los resultados la que cambia.

Este factor de calidad en la comunicacón es uno de los factores importantes que determimnan si un estudio se lo debe considerar hogareño, semiprofesional o profesional, y se encuentra regido por la la calidad y el poder de los conversores y procesadores que lo integran.

Un punto a favor del equipo analógico y uno en contra del digital.

En las primeros equipos digitales el sonido era “chato”, “artificial”, “tan perfecto” que no sonaba bien a los oídos humanos, sino más bien como un cálculo exacto de computadoras. En cambio el sonido de los equipos analógicos sonaba más lleno, mejor, a pesar de los ruidos e inexactitudes que agregaba.

Un punto a favor del equipo digital.

Fue entonces que salieron emuladores digitales de sistemas analógicos para que a las grabaciones que se efectuaran en formato digital se les pueda agregar esa “inexactitud” de aquéllos que hacían que suenen tan bien. Por ejemplo, la saturación producida en los armónicos por los preamplificadores valvulares o por las grabadoras de cinta.

Esto no es más que una dosis medida del error que producían esos artefactos pero que hacían que las grabaciones sonaran mejor que las digitales, y con la ventaja esta vez que se tendría controlada la dosis de la sección que no se deseaba del mundo analógico, el ruido y la mala distorsión. Como resultado, ahora el mundo digital tiene al análogo en sus redes en forma controlada para “dar la ilusión” de que se ha trabajado con equipos análogos cuando no hemos salido de nuestra computadora. Como ocurría con el guitarrista tocando en el Aconcahua en el principio de este texto.

¿Cuál es el próximo paso en el avance digital en crear ilusiones?

¿Poder componer en tu computadora para toda una orquesta sinfónica y que se pueda ejecutar hasta el más mínimo detalle sin salir de tu monitor? Ese no es el próximo paso, ese es el presente. Tan sólo las grandes producciones para cine de Hollywood actualmente graban con orquestas verdaderas. La música de todas las series y muchas de las mejores películas también están hechas enteramente por computadoras.

No es el sonido que acostumbramos a oír en el teclado que tenemos en casa donde uno selecciona el instrumento violines y suena un “algo” agudo que en la imaginación de vaya a saber qué técnico embriagado se le ocurrió que eso podía ser un grupo de violines, sino que la tecnología hoy en día permite realmente no poder diferenciar, un oído no especializado, entre una interpretación verdadera de una creada por computadora. CSY, Los Simpsons, Futurama, y el 95 % de las series de Fox, Warner Channel y otros canales, están creadas enteramente por computadoras.

En mi opinión, el mejor resultado se obtiene mezclando los dos mundos, el análogo y el digital, los instrumentos creados por computadora y los de verdad. Y, por supuesto, no creo que llegue pronto el día en que una computadora pueda reemplazar en todos los aspectos a un cantante solista, o a cualquier solista instrumental.

por Rafael Messulam

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